Artaud no es un remedio bien presentado para enfermedades confesables (universitarias, acad閙icas y dem醩 ralea), Artaud es un dispositivo que nos mina, pone en crisis y presiona constantemente al asesinato de nuestro yo domesticado. Es una continua reflexi髇 sobre nuestra debilidad y enso馻ci髇 idealistas. Leamos a Artaud, pero prepar閙onos para ser heridos; a veces incluso de muerte. La experiencia Artaud debe ser una continua y ejercida violencia contra los valores que, queramos o no, detentamos y representamos, contra nuestra voluntad de considerarnos "vivos". Por muy buenas exposiciones universitarias que se hagan de Artaud: no se obtendr� jam醩 as� la verdad de lo que se juega ah� en dos minutos.