La novela arranca con la inauguración en el año 2009 de un mausoleo consagrado a los restos de Pierre Savorgnan de Brazza, fundador de la capital congoleña en 1840. El relato fluye siguiendo el curso de los ríos Ogooué y Congo, en una apasionante aventura literaria que abarca dos siglos de historia: desde 1872, cuando Brazza abre la vía de colonización del África ecuatorial hasta la actualidad.