Madison March es la esposa perfecta, con la familia perfecta y la vida perfecta.
Pasa sus días horneando pan de masa madre y recolectando hortalizas del jardín mientras ve jugar a sus hijos en el campo que rodea su hacienda de Montana.
La cena siempre está en la mesa cuando llega su marido a casa, y terminan el día sentados en el porche, contemplando la puesta de sol. Es una vida con la que cualquiera soñaría.
Y es todo mentira.