¿Quién no tiene una tía preferida? Una, al menos, siempre suele ser especial. Se convierte en tu mejor tía por su afecto, por todo lo buenos consejos que te transmite y porque es de las personas que mejor te sabe escuchar y comprender. Es adorable por su naturalidad, por su alegría, por su bondad, por sus detalles y, por supuesto, todos los años, cuando llega tu cumpleaños es de las primeras en felicitarte y demostrarte que se acuerda de ti.