Siento un orgullo increíble de tener la hija que tengo, y no hay cosa que más desee en esta vida que su felicidad. Si le hacen daño, también me lo hacen a mí, y aunque me preocupe, sé que ella es valiente y fuerte para superar todas las dificultades que acontezcan. Los buenos momentos los disfrutaré con ella y en los malos, siempre estaré ahí para recordarle, cada vez que lo necesite, que no vale rendirse, que vale millones y que no deje que nada, ni nadie borre esa preciosa sonrisa de su cara.