«Una novela que nos sumerge en un mundo de impulsos radicales, entre el deseo carnal y el de muerte, vertebrada por una prosa en la que Marcos Augusto aplica el ritmo y el aura de su poesía, pero combinados con una precisión psicológica y atmosférica admirables. Como si un nuevo Gil de Biedma descubriese que Grindr, la vida y la muerte van los tres en serio, y que hay una forma de elegancia que consiste en ensuciarse». Nadal Suau Dos hombres se conocen en un chat buscando sexo. Uno quiere infectarse de VIH; el otro promete dárselo. Y lo que empieza como algo esporádico se transforma en una relación de pareja. El relato teje una historia en la que lo cotidiano da paso a una red de mentiras, marcadas por el deseo y el miedo a la pérdida. Las palabras del narrador constituyen un ejercicio de honestidad tardío, que busca comprender y comprenderse, a la vez que conjuga universales como el duelo o la culpa. El libro calca «un dibujo a tinta negra» del amante, «olvidando que existen nubes y días claros». Y en ese dibujo, dialogan el arte y la literatura: elementos que, junto al recuerdo y la mala conciencia, plasman un retrato del presente. Marcos Augusto compone en Te hice dios un debut provocador que aborda sin concesiones la pulsión erótica y la decadencia del cuerpo, así como el uso que hacemos de las aplicaciones, la confianza que depositamos en la ciencia o el pensamiento mágico y, sobre todo, las mentiras sobre las que, a veces, se construyen las historias de amor.