El juego de memoria que hará que los niños empiecen a aprender idiomas desde los 4 años.
Las reglas son muy sencillas: Poner las cartas boca abajo y darles la vuelta para formar parejas descubriendo palabras y conceptos cotidianos a través de divertidas y coloridas imágenes.
Advertencia: este juego es también es adictivo para adultos.