DEL LABERINTO SE SALE LEYENDO
«Uno no es lo que es por lo que escribe, sino por lo que ha leído».
«[En un período de bloqueo creativo] únicamente podía leer a Borges». Han Kang
«El centro del canon de la literatura latinoamericana es Borges y si me apuran, de la literatura en lengua española. [...] Cervantes, Quevedo, Borges: así de bestia es el salto».
Roberto Bolaño
«... vi el Aleph, desde todos los puntos, vi en el Aleph la tierra, y en la tierra otra vez el Aleph y en el Aleph la tierra...».
Con excepción de «Emma Zunz» y de «Historia del guerrero y de la cautiva», los cuentos de este libro, aparecido cinco años después de Ficciones, pertenecen al género fantástico: «El inmortal» explora el efecto que la inmortalidad causaría en los hombres; «Los teólogos» es un sueño melancólico sobre la identidad personal; «Biografía de Tadeo Isidoro Cruz (1829-1874)», una glosa del Martín Fierro; «La otra muerte», una fantasía sobre el tiempo; «Deutsches Requiem», un intento de entender el destino trágico alemán. El cuento «El Aleph» —publicado por primera vez en 1945 y que en 1949 dio nombre al libro— aborda uno de los temas recurrentes en la literatura de Borges: el infinito. Porque en esa esfera resplandeciente confluyen de un modo asombroso todos los tiempos y todos los espacios.