Guiado por la idea de adaptar el texto para una lectura pública, Alessandro Baricco relee y reescribe la Ilíada de Homero, como si tuviéramos que devolver a Homero allí mismo, a la Ilíada, para contemplar uno de los más majestuosos paisajes de nuestro destino. Trabajando a partir de la traducción de Maria Grazia Ciani, construye con el material original un concertato de veintiuna voces; los personajes homéricos son llamados a escena, dejando a los dioses en el fondo, para relatar, con una voz cercanísima a nosotros, su historia de pasiones y de sangre, su gran guerra, su gran aventura.