Aunque a veces no sepas qué está contando lo que está claro es que tu abuelo es un tesoro, un punto cardinal, una figura irremplazable. Sus besos saben a infancia, a crecimiento, a historias de vida, a batallitas, a miradas cómplices, a chocolatinas, a pagas a escondidas… Tu abuelo, una persona hecha para amar que tiene en ti el mejor sorbo de su vida, el más sabroso y cálido: el del amor incondicional.