Eres una hermana que vales mucho, y tengo además la suerte de poder contar siempre contigo. También es cierto que a veces eres un poquito “insoportable”, “marimandona”, “picona” y “muy cabezona”. Tenemos nuestras discusiones, y te pasas de sincera y directa, pero son cosas que quedan en familia y se olvidan. Lo más importante es que pintas mucho en mi vida, eres incondicional y estás ahí cuando te necesito para ayudarme, apoyarme, aconsejarme, y contagiarme de energía positiva.