Cuando hablo de ti una sonrisa ilumina mi rostro, recuerdo los buenos momentos, las anécdotas divertidas, nuestra complicidad, confidencias y todas las risas que hemos echado juntos cuando hacías alguna trastada. Aunque haya pasado el tiempo nada cambia entre nosotros, seguimos igual de unidos y con la misma confianza. Te admiro, primo, por tu carisma, talento y sé que el afecto es recíproco y eterno. Nunca cambies, eres sensacional.