La felicidad está en los pequeños detalles, en las miradas cómplices, en los abrazos que recomponen las partes rotas, en las caricias inesperadas y en todas aquellas cosas que parecen no importar y que hacen más bonito nuestro mundo. Estos son los mejores motivos para rellenar esta taza de cariño cada día y disolver tu corazón en la calidez del hogar.